La carne de cerdo sigue ganando terreno

El consumo llegó a 19,9 kilos por habitante y la producción creció 11,8%, pero la abundante oferta golpeó el precio del capón durante el primer semestre
Generales Redaccion

ic.carne de cerdo

La rentabilidad se recuperó en el segundo trimestre de 2026 gracias a que los costos todavía eran favorables. Sin embargo, los resultados variaron ampliamente según el desempeño productivo y la ubicación de cada establecimiento, de acuerdo con un informe del IERAL de Fundación Mediterránea.

Entre enero y mayo, la demanda aparente de carne de cerdo alcanzó las 383.100 toneladas equivalentes res. Esta cifra representó un 9,3% más que en igual período del año pasado y un 32,5% por encima del promedio registrado entre 2017 y 2025.

En términos per cápita, la demanda pasó de 18,3 a 19,9 kilos anuales, esta mayor ingesta estuvo acompañada por una expansión de la actividad. En los primeros cinco meses se obtuvieron 354.600 toneladas, un 29,3% por encima de la media histórica y el nivel más alto de la serie analizada. Por su parte, la faena sumó 3,72 millones de cabezas, con un incremento interanual del 9,7%.

Los márgenes volvieron al promedio histórico

Entre abril y junio el valor del capón promedió $2.316 por kilo, medido a precios constantes de junio de 2026. Y quedó 7,4% por debajo del mismo trimestre de 2025 y resultó 10,9% inferior a la referencia de la última década, acumulando dos años de debilidad.

Aun así, los establecimientos de eficiencia media consiguieron un margen neto de $228 por kilo durante el segundo trimestre. El resultado fue $201 menor al obtenido un año antes, aunque superó en 2,7% la media correspondiente a iguales períodos de los últimos diez años.

La rentabilidad representó el 10,7% de los costos totales, frente al 9,2% del trimestre previo, y logró su segunda mejora consecutiva después de cinco retrocesos. La actividad pasó así de los mínimos históricos registrados en enero a valores prácticamente alineados con sus niveles habituales entre abril y junio.

La eficiencia marcó la diferencia

La recuperación no alcanzó de la misma manera a todas las unidades productivas. Mientras el modelo de alta eficiencia obtuvo $449 por kilo, equivalente al 23,6% de sus gastos, el de baja eficiencia registró un saldo negativo de $148 y no logró cubrir el 5,8% de sus erogaciones.

Los cálculos corresponden a explotaciones intensivas de 500 madres ubicadas en el sur de Córdoba. El IERAL diferenció los casos según la conversión alimenticia y la productividad anual. Los planteos analizados produjeron entre 2.563 y 4.116 kilos por madre, con necesidades de 3,1 a 2,5 kilos de alimento por cada kilo de capón.

El costo total del establecimiento intermedio promedió $2.135 por kilo, apenas 0,6% más que un año atrás, pero 12% por debajo de la referencia histórica. Y la alimentación explicó el 60% de esa estructura y siguió siendo el principal factor de contención, favorecida por las bajas cotizaciones de los granos.

La ubicación condicionó el resultado

La distancia respecto de los puertos de Rosario incidió a través del valor pagado por el maíz y los derivados de soja. De acuerdo con las estimaciones del estudio, una explotación ubicada a 450 kilómetros obtuvo $228 por kilo, otra localizada a 150 kilómetros consiguió $174 y una emplazada en Rosario alcanzó solamente $121.

Esta ventaja respondió al descuento del flete sobre las materias primas en las zonas alejadas de las terminales exportadoras. Para un mismo nivel productivo e iguales ingresos, el costo calculado fue de $2.135 por kilo a 450 kilómetros, frente a $2.242 en Rosario, una diferencia cercana al 5%.

La sensibilidad frente al precio de los cereales y oleaginosas quedó reflejada con mayor fuerza en la simulación de junio. Este escenario demuestra que el aumento de la demanda, por sí solo, no garantizó resultados positivos, ya que la productividad y el acceso a la alimentación terminaron definiendo qué granjas capitalizaron el crecimiento del sector.  (Infocerdo)

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